Primer ejercicio
Estás cerca de una puerta. Cuando llegues al final del capítulo en el libro, debes poner el libro a un lado, levantarte y atravesar la puerta. Desde el momento en que te pongas de pie bajo el umbral, conviértete a ti mismo en el objeto de atención. ¿Cómo luces, estando de pie allí? ¿Cómo caminas? Si no supieras nada acerca de ti mismo, ¿qué podría decirse acerca de ti, de tu personalidad, de tus antecedentes, de tu propósito, sólo allí, en ese minuto? Si hay gente en el salón que debes saludar, ¿cómo la saludas? ¿Cómo varían tus actitudes hacia ellos?
De acuerdo con Brande, esta práctica sirve para ejercitar tu ojo ficcional, al igual que otras posibilidades que se plantean, como describir paso a paso la forma en que peinas tu pelo.

